Tres Cantos

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lunes, 13 de noviembre de 2017

Y SE APROBÓ EL CETA A HURTADILLAS


El pasado 27 de octubre el Senado avaló, a hurtadillas, el último paso de nuestro país para la plena aprobación del CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement), es decir, el Acuerdo Comercial y de Inversión con Canadá.
Las Comisiones Obreras hemos formado parte de esa rebelión civil sin precedentes llevada a cabo contra un acuerdo comercial, mantenida durante meses, con Madrid como abanderada y como centro de movilización. Ciertamente, gracias a la presión sindical europea y canadiense se han incorporado al CETA algunos anexos y “declaraciones interpretativas”, pero que no mejoran sustancialmente el acuerdo y por el que mantenemos nuestro total rechazo.

Ese rechazo no lo es al comercio internacional regulado, sino a un modelo de tratado de libre comercio e inversión que mantiene un sistema de resolución de conflictos de intereses de los inversores que solo beneficia a las corporaciones y no a las personas. En el CETA, los derechos de trabajadores y trabajadoras no están protegidos, ni siquiera se establecen garantías de respeto a los convenios fundamentales de la OIT. Además, la regulación del comercio mundial y de la inversión transnacional se emancipa del control público. La tradicional relación entre derecho-política (o sea, norma-voluntad popular) y economía, se rompe.
Es importante saber que el referente del CETA fue el tratado comercial acordado entre Estados Unidos, Canadá y México (NAFTA). Pues bien, siguiendo a la profesora de Derecho del Trabajo, Adoración Guamán (autora de “TTIP, el asalto de las multinacionales a la democracia”), del NAFTA se derivaron consecuencias contrarias a las prometidas: incremento de la desigualdad, aumento del beneficio de las élites acomodadas, estancamiento de los salarios, crecimiento del desempleo, dumping social, declive de la protección social y violación de los derechos de las organizaciones de trabajadores y de su capacidad de negociación colectiva, incluyendo el aumento de los pleitos millonarios entre grandes multinacionales estadounidenses y estados en relación con determinados servicios públicos o con cuestiones medioambientales, mediante la utilización de los sistemas de arbitraje.
Las promesas del NAFTA se repiten con el CETA y Europa, en vez de rectificar, va a tropezar en la misma piedra. Desde CCOO hemos denunciado, junto a infinidad de organizaciones nacionales e internacionales, que este tratado no empuja el desarrollo económico y social sostenible. Tampoco promueve el empleo, ni garantiza el cumplimiento de los convenios fundamentales de la OIT, ni protege los servicios públicos y el medio ambiente, ni fomenta los altos estándares laborales y medioambientales.
Además tengo que insistir en denunciar un elemento muy grave: el oscurantismo, la falta de transparencia y debate democrático para concluir su aprobación. No solo eso. En una pirueta inconcebible, desde el pasado 21 de septiembre, a través de una “aplicación provisional”, se ha llevado a la práctica el 98 por ciento del acuerdo sin que todos los parlamentos europeos lo hayan ratificado. Para más inri, el tratado está pendiente de un dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Llegados a este punto, es interesante tomar nota qué partidos políticos dieron su visto bueno al CETA el pasado mes de junio en el Congreso de los diputados, en el paso previo a la aprobación por el Senado. Además del PP y Ciudadanos, votaron a favor los nacionalistas vascos del PNV y, paradojas de la vida, los independentistas catalanes del PDeCAT. El PSOE se abstuvo, mientras votaron en contra Unidos Podemos, ERC y Compromís. 

No está de más apuntar que, también a hurtadillas, la Unión Europea está negociando nuevos acuerdos con Mercosur, Japón, Australia, Nueva Zelanda, varios países africanos, caribeños y del Pacífico, sin olvidar la espada de Damocles del TTIP (con Estados Unidos) o elTISA, auténtico caballo de Atila de los servicios públicos, actualmente en negociación entre medio centenar de países de la OCDE.
En los últimos tiempos estamos desgastando palabras como “democracia”. Para que la democracia funcione es imprescindible la transparencia y la información veraz. Por el contrario, vivimos inmersos en un mundo de cortinas de humo y sobredesinformación que hipotecará el futuro de una inmensa mayoría frente a unas élites.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

miércoles, 31 de mayo de 2017

NO AL CETA #3J


CCOO de Madrid llama a participar en la manifestación convocada para el próximo 3 de junio, a las 12:00 horas, desde Atocha-Neptuno-Congreso, por la campaña No al TTIP, CETA, TISA, que reúne a más de 350 organizaciones, incluido este sindicato, para mostrar su rotundo rechazo y exigir al Congreso de los Diputados que vote en contra de su ratificación y defienda los derechos e intereses de la población a la que representa.

El Acuerdo Económico y Comercial Global entre la Unión Europea y Canadá (CETA por sus siglas en inglés), también conocido como el "TTIP canadiense", tras su aprobación en el mes de febrero por el Parlamento Europeo, se encuentra en la actualidad pendiente de ratificación por parte de los parlamentos nacionales y regionales de los estados miembros.

El gobierno español remitió el pasado 27 de marzo el Proyecto de Ley sobre el CETA, iniciándose así el trámite parlamentario que llevará a la votación del Acuerdo en las Cortes Generales.

A pesar de las consecuencias que este tratado podrá tener sobre la gobernabilidad y la capacidad del estado de proteger y dar respuesta a las necesidades básicas de los ciudadanos, el Gobierno de Mariano Rajoy quiere llevar a cabo el proceso de ratificación con la mayor rapidez posible haciendo caso omiso de la oposición de miles de ciudadanos que denunciamos que tratados como el CETA son pensados por y para las grandes empresas transnacionales, suponen un duro golpe a los derechos y necesidades de la gente en numerosos aspectos de su vida cotidiana y representan un grave ataque al medio ambiente y a la democracia.

Por eso, la ciudadanía sale una vez más a las calles, para mostrar su rotundo rechazo a un acuerdo, que va mucho más allá de lo comercial, y exigir al Congreso de los Diputados que vote en contra de su ratificación y defienda los derechos e intereses de la población a la que representa.

Los intereses comerciales y de las multinacionales no pueden estar por encima de la democracia, los derechos de las personas y del planeta.



viernes, 20 de enero de 2017

CONTRA EL CETA #21E


Manifestación en Madrid el sábado 21 enero a las 17:30 h. desde Atocha-Jacinto Benavente-Sol contra el CETA

seis razones para rechazar el CETA

Primero. El secretismo y la ausencia de debate democrático en la negociación de este acuerdo ha sido la norma. Hasta que la región de Valonia alzara la voz, el CETA ha pasado desapercibido y la información hacia el gran público y sus representantes directos, ya sea en el Parlamento Europeo o nacionales (pero no hacia las grandes corporaciones), ha brillado por su ausencia. ¿Alguien duda de que para tener un debate democrático sano y constructivo, necesitamos luz y transparencia?
Segundo. Este “TTIP canadiense” introduce un tribunal especial que otorga derechos exclusivos a los inversores para demandar a países, socavando nuestros sistemas judiciales en Europa y Canadá. Según varios expertos legales, incluyendo la Asociación Alemana de Jueces, estos tribunales podrían ser incompatibles con las leyes de la UE. Ante tal despropósito, hemos pedido que el Tribunal Europeo de Justicia se pronuncie sobre la posible incompatibilidad, algo que ha impedido el voto conjunto del  Parlamento Europeo. ¿Desde cuándo unos demócratas temen la justicia europea?

Tercero. El CETA no solo no crearía ni un solo empleo, sino que los destruirá: se estima una pérdida de 200.000 empleos en toda Europa y más de 20.000 en Canadá. Seguiría el camino marcado por su predecesor, el TAFTA (acuerdo de comercio entre EEUU, Canadá y México), cuya aplicación ha causado la pérdida de un millón de empleos en EEUU. Si fuera poco, y tal como lo denuncia el movimiento sindical canadiense y europeo, los derechos laborales de sindicación y negociación colectiva no aparecen firmemente recogidos en ningún capítulo del tratado. ¿A quién le sorprendería entonces que la Comisión de Empleo del Parlamento Europeo votara hace poco en contra del CETA?


Cuarto. La UE ha negociado un tratado comercial con una "lista negativa" para los servicios, algo que no había hecho nunca antes. En pocas palabras, significa que a menos que los Gobiernos europeos excluyeran específicamente algunos servicios, todos se abrirían automáticamente a la competencia de proveedores extranjeros y sería muy difícil (y costoso) para los gobiernos devolver a la gestión pública los servicios privatizados. Después de la crisis del 2008, ¿quién en su sano juicio quiere más cláusulas de liberalización?

Quinto. Al igual que el TTIP, el CETA es un obstáculo para la lucha contra el cambio climático. Incentivar el transporte transatlántico, la comercialización del petróleo más sucio, el fracking o las arenas bituminosas, frenar la producción de energía limpia local, dar más poder a las multinacionales energéticas y por ende aumentar de forma radical las emisiones de CO2, va exactamente en sentido contrario al recién ratificado Acuerdo Climático de París. ¿Alguien sigue pensando que puede haber comercio sin clima para sostenerlo?


Sexto. Los Estados miembros y la Comisión Europea se disponen a sacrificar el 90% de las indicaciones geográficas a nivel europeo con denominación de origen. Con el CETA, los consumidores no tendrían ninguna garantía que el arroz valenciano, el vinagre de Jerez o el plátano de Canarias, hayan sido producidos con unos criterios de calidad en el País Valenciano, en Andalucía o en Canarias. Estos productos podrían entonces ser fabricados y plagiados en Canadá sin que los productores españoles puedan plantear una sola queja. ¿Acaso sabían ustedes que en Canadá ya existe la marca “Orange Valencia” lista para competir con la naranja valenciana?

martes, 11 de octubre de 2016

MANIFESTACIÓN CONTRA EL TTIP #15O

Manifestación Ni CETA Ni TTIP
CC.OO. se manifestará en Madrid, el 15 de octubre, a las 18:00 horas desde Atocha a Cibeles, para mostrar su rechazo a los tratados transoceánicos CETA y TTIP, bajo el lema "Las personas y el planeta por encima de las multinacionales" "No a la pobreza, no a la desigualdad, no al CETA, no al TTIP", los dos tratados comerciales que quiere firmar la UE con Canadá y EE.UU., que pondrán en grave riesgo nuestros derechos sociales y ambientales. Manifestaciones convocadas en todo el país por la Alianza contra la Pobreza y la Desigualdad. 

 El CETA, un acuerdo menos conocido que el TTIP, también se ha negociado en secreto con Canadá durante más de cinco años. Se espera que a finales de 2016 se ratifique. El gobierno en funciones de Mariano Rajoy ha ofrecido su apoyo incondicional a la firma del CETA, a pesar de no tener ningún estudio de impacto que asegure un beneficio para nuestra economía, sociedad o medio ambiente. Por estos motivos es fundamental alzar nuestra voz a lo largo de estas semanas, demostrando el rechazo a este acuerdo que como el TTIP atenta contra nuestros derechos.

 Por lo que exigimos un sistema basado en el respeto y garantía de los derechos. Exigimos respuestas políticas respetuosas con la justicia social y la ambiental. Políticas que permitan no solo la recuperación, sino la mejora y el fortalecimiento de todos los derechos y garantías sociales que han sido debilitados por los sucesivos gobiernos.



viernes, 16 de septiembre de 2016

CONCENTRACIÓN CONTRA EL TTIP #20.09.16




20 de septiembre Jornada de Acción contra los tratados TTIP y CETA

CC.OO., que ha mantenido y mantiene una activa campaña contra el TTIP, hace un llamamiento a participar en la Jornada de Acción del 20 de septiembre, entre otras concentración ante la sede de la UE (Pº de la Castellana,46 de 13:30 a 14:30), convocada en toda Europa por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), y en las manifestaciones del próximo 15 de octubre para decir NI CETA NI TTIP. No a los tratados de lilbre comercio.

El sindicato ha venido participando activamente en la Plataforma No al TTIP, movilizando a sus organizaciones y presentando sus propuestas a nivel institucional. Aunque la firma del TTIP parece poco probable, como consecuencia de las filtraciones sobre su contenido, el triunfo del BREXIT, la posición contraria mostrada por algunos Estados de la UE o las futuras elecciones en Estados Unidos, el hecho de que el 81% de las empresas de Canadá son filiales o sucursales de empresas de Estados Unidos supone que, sin necesidad de que el TTIP se ratifique, un gran número de empresas de EEUU podrían beneficiarse de las cláusulas del CETA, igual de perversas que las del TTIP.

CC.OO. pide al Gobierno español que no ratifique un acuerdo que beneficia a las multinacionales y que se han negociado de espaldas a la ciudadanía, con absoluta falta de transparencia y democracia. Su objetivo es modificar la regulación existente sobre negociación colectiva, privatización de servicios públicos, control sanitario de productos, estándares medioambientales, propiedad intelectual… para favorecer a las grandes empresas transnacionales.


Así mismo propician la privatización de servicios públicos y la eliminación de las cláusulas sociales en los contratos públicos.Supondrían la desregulación de las obligaciones de las multinacionales y una mayor defensa de sus derechos y forzarían a los Gobiernos a adaptar las normativas nacionales a los acuerdos transnacionales.

Supondrían ademas una nueva ola de reformas laborales, fiscales, financieras para la "armonización regulatoria" y las multinacionales podrían demandar a los Estados si consideran que sus beneficios se han reducido debido a la normativa nacional, supondrían la reducción de la protección de la ciudadanía como personas consumidoras y trabajadoras y la legislación y tribunales nacionales quedarían subordinados.  

martes, 2 de junio de 2015

CC.OO. CONTRA EL TTIP


CC.OO. rechaza la posición del Parlamento Europeo sobre el TTIP
 Para el sindicato, la aprobación de este acuerdo llevaría a la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo, la desregulación de nuestros estándares ambientales, laborales y sociales, y una entrada al dumping social y a la ruptura del Estado de bienestar en los términos en los que los conocemos ahora.

 La Federación de Servicios a la Ciudadanía (FSC) de CCOO muestra su más absoluto rechazo a la posición que adoptó finalmente ayer la Comisión de Mercado Interior (INTA) del Parlamento Europeo, en relación con la decisión que debe tomar la Eurocámara sobre el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, el conocido como TTIP, cuyo rechazo reúne ya cerca de dos millones de firmas en toda Europa.

 El resultado de la votación, de 28 votos a favor y 13 en contra, da así el visto bueno al debate que se tiene que celebrar en la Eurocámara el 10 de junio, en el que el pleno del Parlamento Europeo decidirá si aprueba definitivamente las negociaciones del Tratado que está llevando a cabo la Comisión.

 “Si bien se introducen elementos fundamentales como la valoración por lista positiva o la exclusión de los servicios públicos, pero no así el cabotaje marítimo ni la liberalización del espacio aéreo, entendemos que se ha permitido la adopción del mecanismo ISDS, con el apoyo de los representantes del PP y del PSOE, basándose en la propuesta de Cecilia Mälstrom, y que se diferencia únicamente de la propuesta actual en que se crea además un mecanismo que permite la apelación del ISDS pero según las normas de la Organización Mundial del Comercio”, afirma Fátima Aguado, secretaria de Internacional de FSC-CCOO.

 Aguado aclara que CC.OO. rechaza la cláusula ISDS, puesto que vulnera el marco jurídico de la UE conocido hasta ahora y da más poder a las multinacionales frente a los Estados y a la ciudadanía.

 “No es de extrañar —señala Fátima Aguado— que la patronal europea, Businesseurope, haya celebrado el resultado de la votación en un comunicado en el que plantea, sin embargo, que no entiende por qué se plantea la exclusión de los servicios públicos del TTIP, cuando las formas de financiación de dichos servicios no son meramente estatales”.

 El 27 de mayo, CC.OO. envió a todas las personas eurodiputadas españolas de la Comisión INTA una carta y un documento elaborado por el sindicato en defensa de los servicios públicos, en el que se especifican claramente cuáles son sus reivindicaciones. “Parece todo una pantomima que permita terminar de dar el visto bueno a la Comisión para negociar algo más que un acuerdo transatlántico, un acuerdo que llevará a la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo, la desregulación de nuestros estándares ambientales, laborales y sociales, y una entrada al dumping social y a la ruptura del Estado de bienestar en los términos en los que los conocemos ahora”.



martes, 14 de abril de 2015

DÍA DE ACCIÓN GLOBAL CONTRA EL TTIP #18A


18 de abril, día de acción global contra los tratados de libre comercio
 El Acuerdo Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) es una propuesta de acuerdo que se está negociando entre Estados Unidos y la Unión Europea de manera opaca hasta que la ciudadanía lo ha denunciado públicamente. No es el único, también están negociando de manera oscura un tratado para la liberalización total de todos los servicios (TISA).

 Desde CC.OO. creemos que existen amenazas suficientes como para oponernos al TTIP. Por este motivo formamos parte de la “Plataforma no al TTIP” y participamos en todas aquellas acciones en rechazo a un acuerdo de libre comercio que no es justo para la ciudadanía, que convierte nuestros servicios públicos en una simple mercancía por la vía de la liberalización, con las consecuencias que en sectores clave para las personas puede tener.

 ¿Qué es el TTIP?
El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la inversión es una propuesta de acuerdo de liberalización total del comercio de servicios que:

•    Reconoce mutuamente regulaciones en áreas como la manufactura, químicos y farmacéuticas, alimentación y estándares medioambientales.
•    Abre el mercado a todo el sector de servicios, incluyendo los servicios públicos, abriendo así la competencia a las empresas estadounidenses en materias como salud, educación, servicios sociales, telecomunicaciones, energía, transporte, servicios postales, aguas, etc. En resumidas cuentas, una liberalización total de todos los servicios a los que tienes derecho.
•    Todo lo que no se nombre en el acuerdo se entenderá abierto a la liberalización
•    Quiere igualar las regulaciones de ambos países a la baja.
•    Es una amenaza para tus derechos laborales. Estados Unidos sigue sin ratificar ocho convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo en materia de libertad sindical y protección al derecho de sindicalización, derecho a la negociación colectiva, igualdad salarial, no discriminación o trabajo forzoso.
•    Pretende introducir una cláusula de protección a la inversión que incluye mecanismos que permiten que las grandes corporaciones puedan desafiar las legislaciones nacionales, limitando así la soberanía de los pueblos cuando las multinacionales lo perciben como una amenaza.
•    Permitirá que las multinacionales tengan influencia directa sobre la futura legislación europea en lo que llaman Consejo de Cooperación Regulatoria, vulnerando la influencia directa del Parlamento Europeo.
•    Elimina las últimas barreras arancelarias en bienes y servicios entre la Unión Europea y los EEUU.
•    Puede suponer la entrada de empresas estadounidenses en la sanidad. La salud de la ciudadanía se medirá en términos económicos.
•    Si las últimas subidas de tasas universitarias han dejado fuera posibles alumnas y alumnos, ¿te imaginas como será la educación superior y el encarecimiento de los costes? Seguramente un lujo al alcance de unos pocos.
•    Permitirá a EEUU la exportación de alimentos transgénicos cuyos efectos para la salud pueden ser perniciosos.
•    Los derechos medioambientales y la conservación del medio ambiente quedarán al albur de las grandes corporaciones nacionales.
•    Las facturas de la luz, de la recogida de basuras, o del agua serán más caras.
•    El agua, que es un derecho humano, se ve como un negocio. También será más cara.
•    Los servicios liberalizados no podrán volver a los municipios.

¿Te parecen pocos los motivos? Por el derecho a acceder a unos servicios públicos de calidad para toda la ciudadanía, por tus derechos laborales, los de ahora y los del futuro, participa en los actos de tu ciudad.

En Madrid, el 18 de abril a las seis de la tarde, de Neptuno a Sol.

LAS PERSONAS Y EL PLANETA ANTES QUE EL CAPITAL

 Recogida de firmas europea contra el TTIP



 
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